5 diciembre, 2020

Dr. Joaquin Balaguer

Legado Historico

¿Por qué en el Caribe muchos pronuncian la letra «r» como si fuera una «l»?

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Cuando un hispanohablante no caribeño quiere imitar el español de dicha región, es usual que caiga en la tentación de decir: «Puelto Lico».

Pues, aunque muy extendida, esa imitación está errada.

«Cambiar la letra erre por la ele es uno de los rasgos más característicos del español caribeño», reconoce a BBC Mundo la lingüista cubana Roxana Sobrino, quien ha investigado este fenómeno.

«El problema es que, al estereotipar, muchos suelen cambian la erre por la ele en lugares donde jamás lo haríamos«, continúa.

La llamada lateralización de la erre implosiva o lambdacismo es un fenómeno fonético que consiste en pronunciar la letra «l» cuando hay una «r» en la posición final de una sílaba.

Por eso, un caribeño podría llegar a decir «calol» en lugar de «calor», «velde» en vez de «verde» y, por supuesto, «Puelto»… pero nunca «Lico«.

Este trueque, muchas veces estigmatizado por los propios caribeños, es una de las razones por las cuales los lingüistas señalan a la región como una de las zonas dialectales más innovadoras o radicales del mundo hispánico.

A orillas del mar Caribe

Así como existe un español castellano, uno rioplatense y uno andino, por citar algunos ejemplos, cada uno con sus características particulares, hay una variedad de la lengua bañada por las aguas del mar Caribe.

Sin embargo, los lingüistas no logran ponerse de acuerdo en qué países o regiones lo hablan.

Para algunos, el mapa lingüístico abarca las costas caribeñas de Venezuela y Colombia. Otros agregan partes de México, Panamá e incluso Centroamérica.

Donde sí hay consenso es en que el eje de esta zona dialectal está en las Antillas hispánicas, es decir, en Cuba, Puerto Rico y República Dominicana.

Lo cierto es que, tal como explica el español Francisco Moreno Fernández, director del Instituto Cervantes en la Universidad de Harvard, hay dos razones que justifican la unificación lingüística de la región.

«La primera es que toda esa zona comparte una serie de rasgos lingüísticos, apreciables cualitativa y cuantitativamente. Esos rasgos pertenecen al ámbito de la fonética, pero también los hay gramaticales y léxicos», escribe en «La lengua española en su geografía».

Ejemplos de ello son el alargamiento y abertura de las vocales («maaami»), o el uso expreso del pronombre personal y su posición invertida en las preguntas («¿cómo tú estás?»).

«La segunda razón —agrega Moreno Fernández— es subjetiva: las hablas caribeñas son percibidas como unidad desde las demás variedades del español«. leer mas

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